Marine Omega-3: por qué es uno de los suplementos más importantes para la salud

Cada una de las billones de células del organismo depende de la integridad de su membrana para comunicarse, obtener nutrientes, eliminar desechos y responder a distintos estímulos. La calidad de estas membranas influye en el funcionamiento del sistema nervioso, el corazón, los músculos, los ojos, el sistema inmunológico y otros tejidos.
Entre sus componentes más importantes se encuentran los ácidos grasos Omega-3 de origen marino, especialmente el EPA y el DHA. Estos forman parte de la estructura celular y participan en mecanismos relacionados con la comunicación entre células, la regulación de la inflamación y el funcionamiento de diversos órganos.
¿Qué son los ácidos grasos Omega-3?
Los Omega-3 son ácidos grasos poliinsaturados esenciales que el organismo debe obtener mediante la alimentación.
Los principales son:
- Ácido alfa-linolénico (ALA), presente en semillas y aceites vegetales.
- Ácido eicosapentaenoico (EPA), característico de pescados y organismos marinos.
- Ácido docosahexaenoico (DHA), abundante en peces grasos y fundamental para el cerebro y la retina.
Aunque el organismo puede convertir parte del ALA en EPA y DHA, este proceso es limitado, por lo que las fuentes marinas son las más eficientes.

La membrana celular: el lugar donde comienza la acción del Omega-3
La membrana celular está formada por una doble capa de fosfolípidos que regula el intercambio de sustancias, la comunicación celular y numerosos procesos fisiológicos.
EPA y DHA se incorporan a esta estructura, favoreciendo su fluidez, elasticidad, permeabilidad y el funcionamiento de receptores y proteínas transportadoras. Como resultado, las células responden con mayor eficacia a estímulos hormonales, eléctricos e inmunológicos.
¿Cómo participan EPA y DHA en la comunicación entre células?
Las células se comunican mediante hormonas, neurotransmisores y otras moléculas señalizadoras. El DHA contribuye a mantener la organización de los microdominios lipídicos de la membrana, donde se concentran numerosos receptores celulares. Esto favorece la transmisión nerviosa, la comunicación hormonal, la activación inmunológica, la regulación metabólica y la coordinación de las respuestas celulares.
El papel del Omega-3 en el sistema nervioso
El cerebro contiene una elevada concentración de grasas estructurales, entre ellas el DHA, uno de los principales componentes de las membranas neuronales.
Las neuronas dependen de este ácido graso para transmitir impulsos eléctricos, liberar neurotransmisores, formar conexiones sinápticas y mantener la plasticidad cerebral, un proceso esencial para el aprendizaje, la memoria y la adaptación. Además, el DHA participa en el desarrollo del sistema nervioso y contribuye a conservar su funcionamiento durante toda la vida.
La retina también depende del DHA
La retina posee una de las mayores concentraciones de DHA del organismo. Las membranas de los fotorreceptores son especialmente ricas en este ácido graso, lo que favorece el funcionamiento de las proteínas encargadas de captar la luz. Como estas membranas se renuevan continuamente, requieren un aporte constante de DHA procedente de la alimentación.

Omega-3 y salud cardiovascular
EPA y DHA forman parte de las membranas de las células del músculo cardíaco, del endotelio vascular y de las células sanguíneas. Su presencia influye en la función del endotelio, la producción de óxido nítrico, la elasticidad de los vasos sanguíneos, la regulación del tono vascular y la comunicación entre las células del sistema cardiovascular.
Por ello, un adecuado consumo de pescado azul y de Omega-3 forma parte de patrones de alimentación asociados con la salud cardiovascular.
El equilibrio de la respuesta inflamatoria
La inflamación es una respuesta necesaria para proteger al organismo, pero también debe resolverse de forma adecuada. EPA y DHA sirven como precursores de resolvinas, protectinas y maresinas, moléculas que participan en la resolución de la inflamación, favoreciendo la eliminación de células dañadas, la regulación de la actividad inmunológica, la reparación de los tejidos y el restablecimiento del equilibrio fisiológico.
Producción de energía y función mitocondrial
Las membranas de las mitocondrias también contienen fosfolípidos cuya composición influye en la respiración celular. La presencia de ácidos grasos adecuados ayuda a conservar su estructura y favorece el funcionamiento coordinado de los procesos responsables de la producción eficiente de ATP.

¿Por qué la alimentación moderna aporta menos Omega-3?
La dieta tradicional incluía una mayor cantidad de pescados y otros alimentos marinos. Actualmente predominan alimentos ricos en grasas Omega-6 procedentes de aceites vegetales refinados y productos ultraprocesados.
Como ambos tipos de grasas comparten vías metabólicas, un consumo elevado de Omega-6 junto con una baja ingesta de Omega-3 modifica la composición de las membranas celulares y la producción de mediadores lipídicos. Por ello, muchas personas no alcanzan un aporte adecuado de EPA y DHA.
¿Cuándo puede ser útil un suplemento de Marine Omega-3?
Aunque el pescado es la principal fuente de EPA y DHA, no todas las personas consumen cantidades suficientes. Los suplementos de Marine Omega-3 permiten complementar la alimentación cuando la ingesta es limitada.
Al elegir un suplemento es importante considerar la concentración de EPA y DHA, la pureza del aceite, los procesos de purificación, el control de metales pesados, la estabilidad frente a la oxidación y las certificaciones de calidad. Estos aspectos ayudan a preservar la integridad de los ácidos grasos y garantizar una composición constante.
Marine Omega-3 de la Dra. Cocó March
Marine Omega-3 de la Dra. Cocó March, disponible en BioTerapias, aporta EPA y DHA de origen marino obtenidos mediante procesos de purificación orientados a conservar la calidad del aceite.
Su formulación complementa el aporte dietético de estos ácidos grasos, que participan en el mantenimiento de las membranas celulares, la comunicación entre células, el funcionamiento del sistema nervioso y la fisiología cardiovascular.
Conclusión
Los ácidos grasos Omega-3 marinos forman parte de la estructura de las membranas celulares y participan en la comunicación entre células, la producción de energía, la señalización biológica y la regulación de la respuesta inflamatoria. Cuando la alimentación no aporta cantidades suficientes de EPA y DHA, un suplemento de alta calidad puede ser una forma práctica de complementar su consumo.
Bibliografía
Guyton and Hall Textbook of Medical Physiology. Elsevier.
Harper's Illustrated Biochemistry. McGraw-Hill.
Lehninger Principles of Biochemistry. W. H. Freeman.
Molecular Biology of the Cell. Garland Science.
Nutritional Biochemistry. Academic Press.





